Enero, 2026
Es una forma de meditación donde un mantra se repite de manera consciente para alinear mente, energía y cuerpo.
En la tradición yóguica, la creación misma surge de la vibración OM.
Al repetir un mantra correctamente, estos tres sistemas comienzan a alinearse de manera natural, facilitando estados meditativos profundos incluso para quienes tienen una mente inquieta.
El sonido no se usa por su significado, sino por su vibración.
Originalmente se utiliza un mala de rudraksha como puente entre el mundo interno y el mundo externo. Te explico...
El mala es ese estilo de rosario, se utiliza para mantener ritmo, enfoque y constancia mientras se recita el mantra (a mi me sirve de ayuda en el momento en el que me disperso los dedos pierden la pinza, al darme cuenta, regreso).
Diferentes maestros de Yoga te van a hablar de diferentes maneras en cómo utilizar este elemento (mala). En el que unos le dan un toque espiritual y otros como una herramienta de ayuda. Unos lo sujetan con la mano derecha, otros con la izquierda. Unos utilizan el dedo pulgar (fuego) y corazón (éter), otros el anular(tierra), lo que si se debe evitar es el índice (relacionado con el ego/aire).
Más allá de la técnica, el Japa Yoga nos recuerda que el sonido puede convertirse en un puente hacia el silencio.
En muchas prácticas modernas se utilizan afirmaciones que trabajan principalmente a nivel psicológico, repitiendo frases con significado para influir en la mente consciente (por ejemplo: estoy en calma y en equilibrio). En cambio, los mantras milenarios del yoga no se basan en el significado, sino en la precisión del sonido y su vibración, que actúa directamente sobre el sistema energético, más allá del pensamiento racional (por ejemplo: Om Namah Shivaya).
Mientras las afirmaciones buscan convencer a la mente, los mantras tradicionales buscan reorganizar el sistema desde un nivel más profundo.
Cuando el sonido se vuelve consciente,
la mente descansa y el interior se ordena.
Con amor
Vero.